[Columna de opinión] Una crisis absoluta

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Foto: Claudio Cáceres
Foto: Claudio Cáceres

Por José Ojeda (@JOjedaV)

Seis técnicos en cuatro años, tres de ellos desde que Carlos Heller asumió la presidencia de Azul Azul -además de tomar control de la totalidad de la empresa- a mediados del 2014. La cifra, aparte de ser contundente per se, se vuelve mucho más estremecedora al analizar a cada DT que pasó por la “U” luego de la salida de Jorge Sampaoli. Desde Darío Franco hasta Víctor Hugo Castañeda con Luis Musrri, no existe una línea clara futbolísticamente que la dirigencia quiera plasmar en el equipo. Se apostó por técnicos con un estilo ofensivo, otros con cierto pragmatismo, llegando hasta uno que venía sin experiencia previa, e inclusive un experimento con dos entrenadores al mando. Azul Azul ha completado 4 años demostrando una profunda inoperancia, además de una falta de apego a políticas futbolísticas básicas y al mismo club -o lo que queda de éste-. Sin embargo, esta cantidad de estadísticas y pequeño análisis superficial no es lo más relevante.

Sumado a lo anterior, existe un problema bastante grande con los juveniles. La “U”, o mejor dicho, Azul-Azul, no tiene por objetivo formar jugadores jóvenes que contribuyan al primer equipo. Si bien hace pocas semanas la sub-19 se coronó campeona de la división, es muy probable que sean poquísimos jugadores los que tengan una oportunidad real en el plantel profesional. La última camada de juveniles que tuvo relativo éxito apareció el 2012-2013, con Ángelo Henríquez, Igor Lichnovsky, Valber Huerta, entre otros. Sin embargo, con una rapidez vergonzosa fueron vendidos a clubes europeos sin tener la experiencia suficiente. Las ansias de generar ganancias por parte de directivos y representantes tienen un mayor peso que formar un plantel que cuente con algunas variantes nacidas en casa, que sepan lo que es la “U”. Fenómeno que, claramente, no lo vendrá a enseñar otro jugador con un sueldo millonario y que piense que está de vacaciones en el CDA.

La gran problemática de la “U” es Azul Azul, personificado en Carlos Heller. El poder que tiene este plutócrata capitalista es inmenso y muy dañino para la institución. La contratación por capricho de técnicos y jugadores sin alguien que lo aconseje, o mejor aún, que se haga cargo de estas decisiones, no ha hecho más que perjudicar enormemente a la “U”. La evaluación de diferentes procesos ha tenido como único parámetro el éxito deportivo, dejando de lado otras variables igualmente válidas, o aún más importantes a la hora de analizar la continuidad o no de cierto cuerpo técnico. Lo acaba de vivir Víctor Hugo y Cristián Castañeda junto con Luis Musrri. El experimento para intentar calmar las aguas luego del horrible paso de un aprendiz como Beccacece en el primer semestre y parte del segundo terminó siendo horrible y perjudicial para la “U”. Se expuso frente a las críticas y el sentir casi generalizado de rechazo a quienes son ídolos del club, y esto sólo para terminar el año con menos detractores a su accionar como presidente y accionista máximo de Azul-Azul, o es lo que pretendía.

La “U” vive una de sus peores crisis deportivas desde que Azul-Azul tomó el control de la institución, usando el nombre del club para salir al mercado y así incrementar las ganancias de sus dueños año tras año. Desde el mal trabajo en divisiones inferiores hasta el primer equipo, con el personalismo y nula visión futbolística de uno de los empresarios más millonarios del país, hasta por una identidad formada por la que equipos históricos de la Universidad de Chile se destacaron y que hoy en día cada vez se pierde más, con jugadores aburguesados y juveniles que poco a poco van extraviando el sentido de pertenencia con la institución, la “U” está cayendo en un pozo abismal.

El fútbol mercado está repercutiendo de manera significativa a la “U”. La esencia y los valores del “romántico viajero” hoy se ven sustituidos bajo el amparo de una Sociedad Anónima que sólo está preocupada de maximizar ganancias a fines de cada semestre. Hoy se recordará la Sudamericana que se consiguió hace cinco años con un equipo rebelde, también seguirá la asquerosa iniciativa de querer conmemorar los 90 años de la Universidad de Chile en esta fecha, sabiendo que el 24 de mayo es un día intocable y que un fin comercial nunca sustituirá esto. Lo fundamental es que hoy es necesario asumir esa vergüenza y el enorme rechazo a un ente que tanto daño le ha hecho al club. Hoy es necesario asumir la derrota para construir un futuro triunfo y tomar el papel protagónico de una hinchada con un sentimiento que no es transable en el mercado. Se utilizó la figura de ídolos para salvar las ventas, y cuando se quiso se desecharon. Es la lógica que pone en práctica Azul-Azul. Es la lógica que, lamentablemente, está asimilando el hincha azul. La crisis es profunda, y no sólo a nivel deportivo, sino que institucional e histórica.

La voz del hincha

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