Así lo viví yo: 1994

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Foto: Google

Escrito por: Samyro Chamberline

Ese Domingo 18 de Diciembre de 1994 ocurrieron imágenes que no voy a olvidar fácilmente pese a haber tenido tan solo 13 años, y la gracia la tiene este deporte maravilloso y el equipo de mis amores. No es fácil de entender para algunos, pero cuando la esférica cruza la linea de gol el mundo se divide entre tristes y alegres, villanos y héroes, risas y llantos.Con solo 13 años ya había ido muchas veces al estadio siguiendo al equipo mágico junto a mi padre y hermano, generalmente cuando el grito era de gol nosotros no eramos los que gritábamos ya que nos había tocado ir a jugar a los potreros, pelear muchas veces la liguilla de promoción y catalogar de ídolos a jugadores de escasa habilidad técnica y que en ningún otro lugar del mundo hubieran entrado a la cancha de titulares y mucho menos podrían haber llegado a ser ídolos.

 

Mi padre desde muy pequeño me llevo a ver a la Universidad de Chile, son muy pocos los recuerdos que tengo del chico hoffens, o del care pato rivas. Si recuerdo cuando niño haber gritado los goles de Franz Otto Arancibia (El Hijo del Viento),o los goles del gran Mariano Puyol. También recuerdo cuando nuestro archirival se consagraba campeón de la Libertadores y en el colegio muchos compañeros se cambiaban de equipo para lucir incoloras camisetas, mientras para nosotros los que domingo a domingo llegábamos a la cancha, la mayor alegría a la que podíamos aspirar era no caer un año más en la temida liguilla de promoción, y así no caer nuevamente en segunda división.

 

Para el año 1994 los fantasmas de la liguilla de promoción ya se habían ahuyentado un poco, en los dos últimos año el juego había mejorado y pudimos disputar la otra liguilla, la de los equipos que están arriba en la tabla, la liguilla para poder participar en el torneo continental, la Copa Libertadore de America (Palabras Mayores), sin mayor suerte, pero ya no caminábamos en la cuerda floja como un equilibrista desafiando al temido abismo de descender de categoría. El trabajo de don Arturo Salah nos había convertido en un club que peleaba la parte alta dela tabla, y el plantel de jugadores nos hacía soñar en un titulo.Recuerdo los once nombres como si les tocara entrar al campo de juego mañana: Vargas, Castañeda, Fuentes, Delgado, Guevara, Mardones, Musrri, Valencia, Aredes, Ibañez y Salas.

 

Pero a medio camino del titulo, no recuerdo si en la fecha 6 o 7 a Arturo Salah le hacen un ofrecimiento desde el extranjero y le toca asumir a Jorge Socias, el lulo. En un comienzo pensamos que todo el trabajo se había perdido,pero fecha a fecha esos jugadores nos demostraron que se podía soñar con el titulo. Ese titulo tan esquivo que hace 25 años no nos tocaba besar, pero no hay maleficio que dure 100 años ni tontos que lo soporte, y ese año los jugadores,esos maravillosos jugadores nos entregaron un regalo que jamas olvidaderemos. Recuerdo esa visita a Calama, cuando por primera vez le ganamos a Cobreloa, con un partidazo de Fabián Guevara.

 

Pero el partido que sin duda marco ese campeonato fue esa final anticipada con Universidad Catolica, donde Superman Vargas atajo todo y más, ahogando así el grito de gol delos cruzados, y cuando el partido ya se iba el gran Matador Salas decreto el 1-0 y con esos dos puntos llegábamos a lo alto de la tabla. Si el gol fue off-side o no, a mi no me interesa, solo se que la pelota entro y en ese momento estaba del lado de la felicidad, del lado de grito de gol y del lado de donde empezábamos a soñar con un campeonato para coronar a 11 jugadores que semana a semana dejaban todo en la cancha, y nosotros en las tribunas acompañando y soñando con los jugadores, se daba una sinergia que pocos pueden entender,era una alegría como jugaba ese equipo, era una unión casi fraternal que se daba en cancha.

 

Pero volvamos a ese domingo 18 de Diciembre, la televisión en el patio de la casa, Canal 9 trasmitía los partidos con los comentarios de Miltón Milla, y el rival era Cobresal en el salvador. El empate bastaba para ser campeón, el estadio teñido de azul, y todos estaba armado para celebrar , pero Cobresal fue el primero en anotar y nuevamente las cosas se pusieron cuesta arriba, 1-0 abajo y comenzaron a correr por mi cabeza los recuerdos de segunda división, de recordar como nos molestaban los hinchas de otros equipos por llevar 25 años sin ser campeón, yo nunca había visto a mi equipo ser campeón, así y todo semana a semana vibraba por los partidos que jugaban esos 11 muchachos, que se convertían en gladiadores cuando vestían la camiseta azul, y también sabía que nada iba a ser fácil para nosotros, desde cuando fui por primera vez al estadio supe que ser hincha de la gloriosa era sinónimo de sufrimiento y de que las cosas costaran bastante. Pero al minuto 31 Rivera derriba a Marcelo Salas y es penal para la U,Salvador Imperatore cobra la pena máxima a favor de nuestro equipo,y estamos a tan solo doce pasos de tocar la gloria, doce pasos que va acorrer Patricio Mardones para pegarle con un fierro a la pelota,porque el pato le pegaba con un fierro a la pelota, doce pasos que senos hacen eternos, doce pasos para que el pato le pegue a esa pelota y ésta misma cruce la linea de gol, y nuestro grito está vez sea mucho más que un grito de gol, porque ésta ocasión el grito de gol será un grito de campeón, grito desconocido para mi hasta ese entonces. Corre el minuto 33 y el pato mardones le pega con un fierro al balón y la pelota choca con las redes, y estas me parece que se remecen más que nunca y es el gol del empate, el gol del empate y del campeonato, el gol del campeonato que deja 25 años atrás para desatar la alegría en nosotros, la pelota cruzo la linea de gol y gritamos con nuestra alma ese gol que nos daba un titulo desconocido,y podíamos gritar campeón. Aún recuerdo a mi padre con los brazos hacía el cielo, aún recuerdo esa emoción de lograr algo que había sido tan esquivo, aún recuerdo ese 18 de Diciembre de 1994.

La voz del hincha

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