Columna de Lamen: Lo mejor que podría haber pasado

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Tras una racha negativa de cinco superclásicos, en los cuales los vestidos de azul no podían derrotar a los de blanco, el pasado derby del fútbol criollo dio como ganador a la Universidad de Chile por primera vez desde el partido de vuelta de la final del apertura 2006 (Aunque los penales dieran eventualmente como perdedor a la “U”). A pesar de esto, el título de esta columna es

{mosimage} engañoso. Lo mejor que le podría haber pasado a los azules no fue derrotar al archirival Colo-Colo, sino caer en la ya olvidada racha de tres derrotas consecutivas (El don del chileno es pasar de la desazón a la euforia tan rápido como se llena el metro en las mañanas).

 

     Ya hemos hablado  en contadas ocasiones de lo mal que el equipo ha jugado en general a lo largo del apertura. A pesar de esto, sea por una cuestión de suerte o por “justicia divina”, las tres unidades siempre caían en manos de los chunchos…..hasta que llegaron los reveces ante Huachipato, Santiago Morning y Antofagasta. De esta manera, tanto Arturo Salah como sus dirigidos se dieron cuenta de algo: Ya no se podía seguir siendo un equipo mezquino y aún seguir triunfando.

     Hay que decir que el León acarreaba esta tendencia desde el torneo de clausura 2007.
 
     Es verdad, se cosecharon cuarenta y cinco puntos. Se estuvo a centímetros de ingresar a Copa Libertadores. Pero, partidos como contra Lota Schwager, Antofagasta, Puerto Montt, O´Higgins y  Cobresal en playoffs dan razón al mal en que cayeron los herederos de Bello: Atacar cuarenta y cinco minutos y defender los restantes. Quizás ésta fue la razón fundamental por la cual los dirigidos por Claudio Borghi eliminaron inapelablemente a los de Salah y la decimotercera estrella no embellece las banderas azules todavía.

     Volvamos a la realidad.

     La previa a la máxima rivalidad del fútbol chileno mostraba a un Colo-Colo como el cazador y a una Universidad de Chile como la presa (Para muchísimos “periodistas”). Razones y argumentos no les faltaban: El equipo de Astengo está a un paso de clasificar a segunda fase de Copa Libertadores y hace 6 fechas que no perdía; Los azules estaban en picada y el acceso a Copa Sudamericana parecía una utopía. Pero lo que muchos olvidaron es que, por muy cliché que sea esta frase, LOS CLÁSICOS SON CLÁSICOS, INDEPENDIENTE DEL CONTEXTO EN EL CUAL LLEGAN LOS EQUIPOS.
 
     A pesar del medio que estaba en contra de los universitarios, los leones saltaron a la cancha con la convicción de que podían sacar la situación adelante. Con un excelente partido de Emilio Hernández (Quien calló la boca a muchos que dudaron de él y retribuyó la confianza que le dio Salah), un Miguel Pinto que tapó todo esférico que cayera sobre su pórtico, un Manuel Villalobos que anotó lo que para él quizás fue el tanto más importante de su carrera y una defensa que dejó atrás los malos recuerdos de partidos regalados, se derrotó con más que justicia al clásico rival. Aunque podría haber sido goleada….

     Suena a cuento de hadas, pero los guerreros vestidos de azul dieron cátedra de cómo sanar las heridas del fútbol: Con buena defensa, un gran mediocampo y muchos Oles en el epílogo del encuentro.

      
    “Las penas del fútbol se pasan con fútbol”.

     Como cuando un niño es castigado pos sacarse notas deficientes en la escuela, la escuadra de la “U” en el pecho aprendió su lección, rindió el examen y volvió a casa con la mejor de las noticias para los orgullosos padres.

       El medio futbolístico habla constantemente sobre los “partidos bisagra”. Esos encuentros que parecen transformar completamente el rumbo de una temporada. Las derrotas anteriores parecen cosa de otra vida y la esperanza asoma en el horizonte de triunfo.

       ¿Fue el uno a cero contra el tetracampeón el momento culminante para la recuperación de los azules?

      Sólo el tiempo lo dirá. Pero lo que sí es realidad es que se respira un aire de cambio en el caracol azul, un aire que no se sentía hace cuatro años. De ahora en adelante, los jugadores tienen que “creerse el cuento”. Derrotar a un equipo con los pergaminos de Colo-Colo puede ser el empuje final que tanto técnico como jugadores necesitan.

      No me mal entiendan. No digo que la “U” ya sea campeón ni nada por el estilo. El torneo se divide en 2 fases: La primera, la regular y la segunda, los playoffs. Además, ya hay periodistas que tienen pantalla para dar sus acelerados pronósticos, pero les pregunto ¿Cuándo fue la última vez que vieron a este equipo jugar así?

      Incluso ¿Cuándo fue la última vez que Los de abajo se portaron tan bien en un clásico?

       Si el equipo logró enderezar el rumbo, la gente lo hizo también.

        Vale la pena hacer mención al comportamiento de los hinchas azules, quienes no sólo asistieron masivamente a ver al equipo de sus amores, sino también lo hicieron en plena  jornada de Copa Davis. Fuegos pirotécnicos, Oles y constante aliento a los leones que dejaron todo en la cancha fueron los condimentos de lo que fue una fiesta total en el Estadio Nacional.

        ¿No da gusto no sólo lograr un esquivo triunfo, sino también hacerlo junto a la familia en el juego de mayor convocatoria en el país, a pesar de los malos antecedentes de violencia del último mes de Diciembre?

         Indudablemente, la edición doscientos siete de la máxima rivalidad futbolera de nuestro país fue un carnaval total. El equipo laico aprendió de las derrotas seguidas. Muchos se sacaron “mufas”: La “U” contra Colo-Colo y los medios, Manuel Villalobos contra el equipo que lo vio nacer futbolísticamente y a la vez le cerró las puertas, Emilio Hernández contra sí mismo y los fanáticos contra los dirigentes y la violencia.

        “¿La entrada está cara? Qué importa. Yo haría cualquier cosa por ver a MI EQUIPO” parecen decir los hinchas azules. Aunque los dirigentes quieran otra cosa.

 

La voz del hincha

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